jueves, 1 de noviembre de 2007

Artículos

En defensa propia- Poetas de posguerra - por Ana Paula Ligresti

“On behalf of those who are suffering now I make this protest against the deception which is being practise on them; also I believe that I may help to destroy the callous complacence with which the majority of those at home regard the continuance of agonies which they do not share, and which they have not sufficient imagination to realize” (1)
Así termina “Declaración de un soldado”, escrita por Sigfried Sassoon en julio de 1917, durante la primer guerra mundial. Sigfried Sassoon nació en Inglaterra el 8 de septiembre de 1886, a los 28 años se enlistó en el ejército, al igual que su hermano Hamo, quien murió en el campo de batalla. Esta muerte generó en Sigfried una fuerte convicción de que la guerra en la que él mismo había participado no tenía sentido alguno.
Escribió entonces “A soldier´s declaration”, a través de la cual se negó públicamente a continuar sirviendo como oficial británico en la primer guerra mundial en un escrito en esencia de protesta pero de un contenido literario imposible de negar que le otorga emoción y denota la pasión de este soldado por las letras y su aversión ante una guerra que él mismo creyó alguna vez justa. Sentimiento que se refleja en su primera poesía, donde habla de la guerra enalteciéndola, en un gesto de apoyo al conflicto bélico.
Sassoon es internado en el hospital Craiglockhart, adonde aquellos que habían sufrido explosiones fuertes y cercanas iban a recuperarse de este shell shock, o síndrome de granada. Y donde sus neuronas se regenerarían y dejarían de escribir incongruencias acerca de la guerra según el criterio del gobierno de turno.
Allí Sassoon conoce a otro poeta de guerra, Wilfred Owen, quien encuentra en la literatura su via de desahogo y de protesta, a pesar de que las autoridades consideren que sus neuronas no se han regenerado aún. El encierro de aquel que habla para amordazar sus ideales no es exclusivo de ninguna nación en particular ni de ningún régimen político específico.
Quien no esta de acuerdo y lo dice es candidato a que quieran silenciarlo. Los poetas de guerra eran encerrados en un hospital de Escocia para que sus neuronas se regeneren y vuelvan así al campo de batalla lo antes posible. Esta situación de encierro es descripta en la novela Regeneration (2), de Pat Barker, escrita en 1992 Esta es una novela de guerra donde no se dispara un solo tiro, es la guerra de un hombre ante la caída de un ideal y su batalla para poder revelar su verdad frente a todos, y a pesar de todos. Y es una historia de escritores, de hacer de lo terrible arte como vía no solo de desahogo, sino también para mostrar ante los ojos de muchos lo que no se quiere ver. Es una novela de ficción, en donde los personajes reales y los ficcionales se funden para hacer de esta, una obra brillante, sin golpes bajos, pero extremadamente firme y directa.

Los poetas de posguerra son una generación que produjo una literatura a la cual no estamos acostumbrados. Sus poesías son tan emocionantes como crueles, y su virtud consiste en haber hecho de algo terrible, del sufrimiento propio y del que fueron testigos, arte sin golpes bajos. Poetizar la guerra no para enaltecerla sino para denunciarla no es tarea fácil, mucho menos en un momento histórico donde a la libertad de expresión se la llamaba síndrome de granada. La obra de estos autores es mundialmente conocida y sus poemas se pueden encontrar en la web, al igual que su biografía.



1-“Hago esta protesta por el bien de aquellos que ahora sufren, en contra de la decepción practicada en ellos, creo que también podré ayudar a destruir la complacencia con la cual la mayoría de aquellos que están en casa se regodean para continuar con agonías que no comparten, y de las cuales no tienen suficiente imaginación para darse cuenta.”

2- Regeneration, escrito por Pat Barker y publicado por Penguin Books, 1991, Inglaterra.


Hacia la tierra prometida - Poetas chicanos -por Ana Paula Ligresti
El choque de culturas trae como consecuencia la absorción de una de ellas por parte de la más fuerte, o bien la desaparición casi por completo de una de las dos, como sucedió durante la conquista de América. Este choque cultural genera diversas manifestaciones artísticas. En el caso de los chicanos, arte que nace de la rebelión ante la cultura absorbente para reivindicar la propia identidad a través de la escritura.
En 1848, México vendió parte de sus territorios a Estados Unidos; es así como los habitantes de estas tierras dejaron de ser mexicanos para ser ciudadanos estadounidenses de un día para el otro. Eran, en su mayoría, descendientes de aborígenes arraigados en los mitos y costumbres de sus antepasados. El choque con la cultura anglosajona fue devastador para esta población considerada inferior al resto anglo mientras trataba de luchar física y psicológicamente para conservar su identidad. De esta lucha por la reivindicación de las raíces maternas nace el término chicano, no para denominar a una porción de población según su origen geográfico, sino para reivindicar un origen cultural ancestral y luchar por la individualidad y la conservación de una cultura (según el Diccionario de Filosofía Latinoamericana: “Chicano(a) (adj.) es un(…)Estadounidense de ascendencia mexicana cuya ideología se sustenta en una herencia cultural opuesta a lo angloamericano).
En 1924 la frontera entre México y Estados Unidos fue cerrada con la formación de la Patrulla de frontera de EE UU. A partir de ese momento, cruzarla implicaría cometer un acto criminal, de esta manera los ciudadanos mexicanos pasaron a ser inmigrantes en su propia tierra. Esta comunidad que no es ni estadounidense ni mexicana se autodenomina Chicana. Este término solía tener un significado peyorativo, se utilizaba para denominar a los obreros agrícolas ó a un ciudadano mexicano de clase inferior (entendiendo por mexicano a un ciudadano estadounidense de ascendencia mexicana, nacido o naturalizado en los Estados Unidos).La búsqueda por los orígenes y las raíces mexicanas originales generaron el Movimiento Chicano, que se sustenta en la idea de que sus antepasados poblaron las tierras del Nuevo Mundo antes que los europeos (antes que los anglosajones particularmente), remontándose a la época prehispánica. En 1969, durante la celebración de la Primera Conferencia Anual de la Juventud Chicana (Denver, Colorado) Rodolfo Corky González utilizó por primera vez el término chicano para referirse a los mexicanos que nacieron en Estados Unidos y que han optado por no identificarse ni como estadounidenses ni como mexicanos Su ideología se sustenta sobre el país mítico de Aztlán, lugar legendario de origen de los aztecas. Marcelino C. Peñuelas lo explica de esta manera: “Dicha región sería entonces la "tierra prometida" de los chicanos de donde salió en tiempos inmemoriales una rama de sus antepasados y a donde han ido regresando desde los tiempos de la colonización española. El éxodo de los chicanos desde México a las tierras del norte significa, de acuerdo con la leyenda de Aztlán, un regreso mítico a los orígenes. El nacionalismo chicano que se basa en la afirmación de la raza, la cultura, la lengua y el lugar geográfico propio, cobra así legitimidad en la conciencia de los chicanos, dándoles estímulo y fuerzas para unirse y contrarrestar espiritualmente las presiones exteriores desintegradoras que amenazan sofocarlos”.
Rodolfo Gonzalez fue un boxeador idealista y combativo que se dedicó también a las letras, además de encabezar el origen del movimiento chicano. Su texto Yo soy Joaquín/I am Joaquín, resultó emblemático en la búsqueda de identidad chicana haciéndolos volver la mirada sobre sí mismos y descubrir la riqueza y posibilidades de su propio ser en la historia y cultura de México y, principalmente, considerar a la norteamericanización como un autoetnicidio El Movimiento Chicano fue, por encima de todo, una búsqueda por los orígenes históricos y las raíces de su herencia mexicana. Una de las manifestaciones artísticas que generó este movimiento fue la literatura, encabezado por el ya nombrado poema Yo soy Joaquín/I´m Joaquín de R. González, y la novela Pocho (1959) de José Antonio Villarreal; en ella se describe y refleja una época en la cual el deseo de ser asimilado por el mundo anglosajón era una norma. Esta literatura presenta características marcadas, señas exclusivas que nacen de la necesidad de una voz que se escuche como un grito de reivindicación, y encuentra sus antecedentes en una canción narrativa llamada corrido, parte de la tradición oral de este pueblo. El corrido narra las aventuras de un héroe que supera cualquier obstáculo con dignidad y valor para seguir adelante a pesar de aquellos que poseen el poder (solo basta con recordar la leyenda de El Zorro para obtener un ejemplo actual de los temas que toca el corrido). Esta literatura nos inaugura no solo ante una problemática social que nos es casi desconocida y a la vez común a los habitantes de suelos colonizados en el pasado, y que siguen hoy siendo invadidos, sino a una variante del idioma resultante de este choque cultural. El intercambio lingüístico entre la comunidad mexicana, que hablaba principalmente nahuatl y español, y la comunidad anglosajona, se puede detectar claramente en la poesía chicana, en un fenómeno que se denomina binary phonema, o poesía bilingüe, que no equivale a la ya conocida jerga spanglish, sino que en ella se emplea una calculada cantidad de español e inglés, y que no emerge hasta los años sesenta. El fenómeno binario se presenta más que nada porque el chicano es poseedor de un bivisualismo, dos puntos de vista, dos perspectivas de la realidad que nacen de una situación bicultural, la cultura heredada que rige en el hogar, y la oficial adquirida durante la escolarización y la vida profesional regidas por las leyes anglosajonas. El fenómeno bilingüe se puede apreciar en el siguiente extracto del poema When Raza, del chicano Alberto Baltazar Urista
When Raza
When Raza?
When...
Yesterdays gone
And
Mañana
Mañana doesn`t come
For he who waits
No morrow
Only for he who is now
To whom when equals now
He will see a morrow
Mañana la Raza
La gente que espera
No verá mañana
Our tomorrow es hoy
Ahorita
Que viva la Raza
Mi gente
Our people to freedom
When?
Now, ahorita define tu mañana hoy
Este artículo es una pequeña y acotada aproximación a una de las culturas híbridas que se han gestado en el seno de una cultura desterrada, un ejemplo de voces que encontraron en la escritura una manera de reivindicarse y definirse para anunciarle al resto de dónde vienen y hacia dónde van. Hoy en día la literatura chicana consta de una prolífica obra, con títulos reconocidos a nivel mundial, principalmente novelas, como La casa de la calle Mango, de Sandra Cisneros. Las nuevas generaciones de chicanos han asimilado el idioma inglés desde la cuna, y sus novelas están escritas en este idioma, pero siempre tocan temas propios de la desterritorialización y discriminación que aún hoy sufren. La raza, la identidad, la tierra, el sentimiento de pertenecer tanto a un lugar como a otro siguen siendo los protagonistas de sus obras. Saber quienes somos, la tierra prometida de tantas otras culturas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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